Aquellas estructuras en las que el Padre es el Fundador y figura ineludible, suelen afrontar inconvenientes que le restan competitividad. La mayor parte de las trabas se centralizan en la poca o nula predisposición a modificar modelos, estrategias o abrirse al asesoramiento extra-familiar.
La gran mayoría de las Pymes familiares tuvo un comienzo casi idéntico. Siempre se relata la historia de un trabajador que comenzó realizando algunos trabajos en su casa, luego se amplió a terceros y así se fue armando una clientela.
Con el transcurso del tiempo ese Emprendimiento dio lugar a una pequeña empresa.
Más tarde aparecieron distintas problemáticas, originalmente impensadas por aquel trabajador unipersonal, que ideaba cómo iba a ganarse el sustento en el futuro.
El trato con el personal, la selección de empleados en puestos estratégicos, la adaptación a nuevos mercados, nuevas tecnologías, la apertura al asesoramiento de personas ajenas al núcleo familiar. Todas estas cuestiones son las que se le presentan en algún momento a este tipo de empresarios.
Y de la capacidad de reacción y adaptación que se tenga dependerá el futuro de la Pyme.
Generalmente uno de los errores más comunes es poner en los puestos estratégicos a familiares que, en la mayoría de los casos, no tienen experiencia ni capacidad para el área que están ocupando.
El resultado es un costo muy alto que tienen que pagar los empresarios, al perder, entre otras cosas, su clientela, su prestigio original. Se produce así una crisis financiera al aumentar las deudas sin una debida planificación.
Tal vez el problema central de estas Empresas familiares, es que se suelen mezclar las cuestiones de negocios con las del hogar. Y esto es peligroso.
Uno de los grandes esfuerzos que deben realizar estas compañías es saber diferenciar bien los objetivos de una y otra. El familiar es afecto a la unidad, mientras que en la empresa deber buscarse siempre la rentabilidad.
En la próxima continuamos.
Dr. Miguel Angel Guerreiro
La gran mayoría de las Pymes familiares tuvo un comienzo casi idéntico. Siempre se relata la historia de un trabajador que comenzó realizando algunos trabajos en su casa, luego se amplió a terceros y así se fue armando una clientela.
Con el transcurso del tiempo ese Emprendimiento dio lugar a una pequeña empresa.
Más tarde aparecieron distintas problemáticas, originalmente impensadas por aquel trabajador unipersonal, que ideaba cómo iba a ganarse el sustento en el futuro.
El trato con el personal, la selección de empleados en puestos estratégicos, la adaptación a nuevos mercados, nuevas tecnologías, la apertura al asesoramiento de personas ajenas al núcleo familiar. Todas estas cuestiones son las que se le presentan en algún momento a este tipo de empresarios.
Y de la capacidad de reacción y adaptación que se tenga dependerá el futuro de la Pyme.
Generalmente uno de los errores más comunes es poner en los puestos estratégicos a familiares que, en la mayoría de los casos, no tienen experiencia ni capacidad para el área que están ocupando.
El resultado es un costo muy alto que tienen que pagar los empresarios, al perder, entre otras cosas, su clientela, su prestigio original. Se produce así una crisis financiera al aumentar las deudas sin una debida planificación.
Tal vez el problema central de estas Empresas familiares, es que se suelen mezclar las cuestiones de negocios con las del hogar. Y esto es peligroso.
Uno de los grandes esfuerzos que deben realizar estas compañías es saber diferenciar bien los objetivos de una y otra. El familiar es afecto a la unidad, mientras que en la empresa deber buscarse siempre la rentabilidad.
En la próxima continuamos.
Dr. Miguel Angel Guerreiro

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