21 ago 2009

El campo acusa al Gobierno de la "sojización" de los cultivos .

El CEO del Grupo Los Grobo, Gustavo Grobocopatel, dijo ayer que la política agropecuaria oficial "pone en peligro el suelo y el desarrollo de toda la Argentina y de uno de los pocos sectores económicos que no necesitan subsidios para seguir adelante: la producción".

Grobocopatel fue una de las estrellas del segundo día del XVII Congreso de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), en el que los temas calientes son la incertidumbre con la cual se está llevando a cabo la nueva campaña agrícola y las políticas del Gobierno.

"Se están deteriorando cada día las posibilidades de financiamiento; se invierte menos en tecnología; caen las rotaciones, y las producciones de carne, trigo, leche y maíz se contraen aceleradamente", señaló el empresario.

"La Argentina tuvo un sistema virtuoso de producción, que funcionó durante veinte años a la perfección y se está destruyendo por una serie de malas decisiones del Gobierno", agregó Grobocopatel, tras apuntar que la solución pasa por "aplicar los incentivos adecuados a la producción, que no siempre implican un costo fiscal".

Para el empresario agropecuario, aunque los productores son siempre optimistas y siguen sembrando, la actual situación está produciendo una mayor inclinación hacia la siembra de soja, porque es el cultivo con menor inversión y cuenta con un mercado de futuro en el que se puede hacer una cobertura. "La gente apuesta a lo seguro", dijo.

En este contexto, explicó: "Si bien como empresa tratamos de cuidar siempre las rotaciones y el equilibrio de los cultivos, como otros tantos empresarios nos vimos obligados a aumentar la proporción de soja en nuestro planteo del 45 por ciento histórico a un 60 por ciento".

Grobocopatel no fue el único en advertir sobre la creciente "sojización" de la producción. "Nadie ha hecho más por que aumentara la siembra de soja que este gobierno", dijo Gastón Fernández Palma, presidente de Aapresid.

"Sin duda, va a haber una apuesta más fuerte por la soja, que es la que menos inversión por hectárea tiene y menos riesgos entraña -agregó-. Normalmente, el productor guarda la semilla, a veces incumpliendo con el pago de regalías, y el requerimiento de nutrientes de alto costo de este cultivo no es fuerte. Todo esto vuelve a la soja, el cultivo más barato y más atractivo en este contexto."

Según Fernández Palma, "esta situación genera que toda la cadena de comercialización de insumos esté resentida" por la menor demanda de tecnología para mejorar la producción. "En realidad, los productores no apuestan por la soja. El Gobierno los está empujando; quiere que se haga más soja y por eso no facilita las condiciones para hacer maíz, sorgo y trigo", evaluó José María Borletto, productor en el centro cordobés y en Santiago del Estero.

"Esto tiene consecuencias nefastas. No sólo vamos al monocultivo, sino que se está usando un paquete tecnológico reducido porque estamos en un ambiente de alta incertidumbre, en el que ese 70% de los productores que arriendan están en peligro de perder dinero".

Borletto afirmó que, pese a las malas perspectivas del maíz, mantendrá la rotación programada. "Voy a respetar las rotaciones porque creo que es mejor en el largo plazo y porque tengo la suerte de que me fían la semilla de maíz. Pero los que no tienen esta suerte no tienen liquidez ni crédito", dijo.


FUENTE: La Nación 21/08/2009

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