Al momento de elegir una entidad financiera suele ser escasa la información que se cuenta sobre la misma. Las calificadoras pueden darla.Existen numerosas formas de conocer la situación de un país, una compañía o, en este caso, de una entidad financiera. Puede ser mediante farragosos estudios de sus memorias y balances, estados contables o cortar camino y acceder a los informes que regularmente elaboran las calificadoras de riesgo.
Pese a todas las críticas y a cierto descreimiento sobre su accionar, su opinión es tomada muy en serio por los mercados. Un cambio en las calificaciones, hacia arriba o hacia abajo, puede significar ganancias o pérdidas cuantiosas para los inversores.
El centro de su actividad pasa por analizar a fondo la evolución de las empresas que, irónicamente, las contratan y tratar de adelantarse a los hechos.
Sus notas responden a rebuscados sistemas de calificación que para un neófito son poco menos que imposibles de deducir. Apelan a letras combinadas con números y signos y se las denominan ratings. Una “AAA” es el cielo y “D” el infierno.
En el medio, una amplia gama de matices a los que tanto inversores como emisores están más que atentos. Para colmo, las tres compañías más representativas a nivel mundial tienen formas diferentes de asignar sus notas y las tres están presentes en el país. Se trata de Standard & Poor’s (S&P), Fitch y Moody’s.
¿Quién es quien entre las calificadoras?
Standard & Poor’s tiene presencia en 21 países desde los cuales da cobertura a más de 75 mercados y es una de las compañías proveedoras de servicios financieros –fundamentalmente índices bursátiles- más utilizada por los estrategas de inversión de todo el mundo.
Fitch Ratings trabaja en el país desde 1992, y extiende su alcance a Uruguay. La calificadora, que da cobertura en más de 80 países, tiene presencia local en el sector de emisiones corporativas y de entidades financieras, FCI y aseguradoras.
La última en instalarse en el mercado local fue Moody’s, pues lo hizo a principios de 2003 y se hizo fuerte en el segmento de bancos y compañías de seguros. La firma está presente en más de 80 países y posee a nivel global más de 1600 clientes.
Desde sus oficinas en el país las calificadoras atienden a clientes privados (empresas, bancos y fondos de inversión) y evalúan las emisiones de provincias y municipios, pero no deciden el rating soberano, es decir la nota que le corresponde a la Argentina como emisor de deuda.
¿Cuál es la nota que le corresponde a cada banco?
Las agencias revisan en forma periódica la situación económica, financiera y patrimonial de las entidades y brindan su opinión a través de las notas que le aplican a cada una de ellas, justificando los motivos que las impulsaron a tal determinación.
¿Cómo leer las notas?
Cada una de estas calificaciones es una opinión respecto de la posibilidad de que puedan hacer frente, en tiempo y forma, a sus compromisos de pago.
Se otorgan a escala local (normalmente identificadas con la sigla Ar) y global y resultan fundamentales a los inversores para la toma de decisiones en el armado de carteras.
Pese a las diferencias, pequeñas en todo caso en las escalas de calificaciones, la “AAA” significa una capacidad extremadamente fuerte para honrar los compromisos financieros asumidos.
Los ratings que le siguen, AA, A y hasta la BBB, son considerados como grado de inversión o “investment grade” y es la línea que marca la diferencia entre emisiones seguras y aquellas especulativas.
En ese sentido, las notas por debajo del “investment grade” significan no sólo que el emisor deberá pagar una tasa más alta para obtener recursos, el contraste entre Argentina y Brasil es una de las evidencias más claras, sino que son títulos que automáticamente quedan excluidos del menú de muchos inversores institucionales que por las regulaciones vigentes no pueden invertir en activos con ese nivel de riesgo.
En el fondo de la tabla se encuentra la lapidaria D, que significa nada menos que el default. Y apenas un escalón por encima se ubica la CCC que califica como “muy vulnerable” a la emisión.
Así, pocas letras son suficientes para que los inversores determinen cuánto le exigirán de tasa de interés a una empresa, banco o Gobierno para darle financiamiento.
Las diferentes categorías
Las Categorías de Calificación de Largo Plazo de Moody's expresan la capacidad crediticia de cada entidad en relación a otras y se resumen en las siguientes:
- Aaa.ar: la más alta
- Aa.ar: muy fuerte
- A.ar: alta
A efectos de afinar las calificaciones, se aplican modificadores que van de 1 a 3. El 1 indica que las obligaciones se clasifican en el rango superior de su categoría de calificación; el 2 la ubica en el rango medio y el 3 indica una clasificación en el rango inferior de su categoría.
Para S&P un banco con una evaluación 'A', que es la que se le aplica a la totalidad de las entidades argentinas, tiene una fuerte posibilidad de continuar operando, pero es más susceptible a los efectos adversos derivados de cambios en circunstancias y condiciones económicas, que aquellos bancos evaluados en categorías más altas.
Las evaluaciones pueden ser modificadas con la adición de un signo de más o menos para mostrar una posición relativa entre las principales categorías.
Según Fitch Ratings, la calificación “AA (arg)” implica una muy sólida calidad crediticia respecto de otros emisores o emisiones del país. En tanto que A (arg) implica una sólida calidad y si la nota es BBB (arg), implica una adecuada calidad.
¿Qué opinan sobre algunas entidades?
Una manera de conocer en que situación se encuentra cada banco es entrecruzar las diferentes evaluaciones y generar un ranking general. A la cabeza del mismo se ubica el Banco Cetelem, seguido por Santander, Standard y Valores. Entre los bancos privados minoristas el mejor ubicado es el Macro.
La siguiente infografía permite apreciar cómo están clasificadas las entidades financieras.
La calificación de Banco Cetelem Argentina S.A. se fundamenta en el potencial soporte que obtendría a través de su pertenencia al grupo BNP-Paribas, que se explicita garantizando el fondeo de las actividades y, en términos estratégicos, respecto al control y gestión de la operatoria argentina.
En opinión de Fitch, el banco mantiene un ritmo de crecimiento anual de sus financiaciones del 20%, aunque muestra un desmejorado resultado operativo.
Por su parte, Banco Santander Río refleja la positiva evolución de su rentabilidad y la buena calidad de sus activos. A junio de 2009 la rentabilidad del banco mantiene la tendencia positiva a pesar de que en los últimos trimestres muestra cierta volatilidad.
Fitch estima que la rentabilidad del banco seguirá siendo buena, aunque podría sufrir cierta presión por el desmejoramiento del entorno. Los préstamos al sector privado han crecido fuertemente y su calidad sigue siendo buena, aunque se han deteriorado durante el último año.
BBVA Banco Francés: la calificación refleja su fuerte franquicia, su buena calidad de activos y liquidez y su adecuada rentabilidad. Asimismo, se ha tenido en cuenta la evolución del entorno operativo y la calidad de su principal accionista, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria.
Sus resultados muestran una tendencia positiva en los últimos años, sustentada en la mejora de los ingresos netos por intereses y por servicios. No obstante, el resultado operativo cae, afectado por el aumento de los gastos y el deterioro del entorno doméstico.
En el análisis del Banco de Galicia, S&P considera que la calificación de la entidad refleja su sólida posición competitiva, el aumento de las financiaciones al sector privado con adecuados indicadores en lo que respecta a la calidad de sus activos y el fortalecimiento de su balance.
Banco Columbia: se toma en cuenta su ajustada capitalización y la debilidad de la calidad de sus activos. Pero por otra parte, se considera su buen desempeño en el segmento de negocios en el cual opera (consumo) y la aceptable liquidez.
Según Fitch, la rentabilidad alcanzada en el ejercicio 2008/09 fue muy superior a la del ejercicio anterior.
Las perspectivas para el próximo ejercicio, implicarían en función del entorno operativo, mayores dificultades para el banco, con presión en sus resultados por la caída en el nivel de actividad y mayor deterioro de activos.
Credilogros: La calificación refleja el desempeño negativo, producto fundamentalmente del deterioro de la calidad de sus activos (en consonancia con el comportamiento de su mercado objetivo), y los niveles de liquidez y de capitalización ajustados para el tipo de negocio que desarrolla.
Recientemente, el Banco Central aprobó la incorporación al Grupo ST de los nuevos socios: Grupo Dolphin y Abus Las Americas I, y la fusión con Credilogros Compañía Financiera S.A.
Con esta nueva conformación, Fitch considera que se permitirá optimizar las operaciones del grupo y fortalecer su posicionamiento en el sistema financiero.
El futuro de los bancos
Consultados por iProfesional.com, los analistas Sebastián Liutvinas, associate vicedirector y Delfina Cavanagh, associate de S&P, afirmaron que “durante el último trimestre de 2008 y el primero de 2009 se atravesó una situación especial de crisis, en la que los bancos aumentaron su liquidez y se deterioró la calidad de la cartera”.
Los analistas consideraron que para lo que queda del año el panorama es más alentador, pues si bien la intermediación creció en los últimos meses, esperamos que lo siga haciendo hasta fin de año.
En líneas generales, desde S&P consideran que “el sistema está sólido no sólo por la liquidez sino también por el nivel de capitalización” y también son optimistas para el mediano plazo, pues afirmaron que “vemos un crecimiento en el consumo con tarjetas de crédito y una normalización en los adelantos y descuentos.
Aún así, las previsiones sólo se refieren a 2009, porque es muy difícil hacer estimaciones para el año que viene”.
Esas opiniones coinciden con el propio Banco Central, que desde su Informe de Estabilidad Financiera, explicó que “en un contexto en el que el sistema financiero sigue incrementando su financiamiento al sector corporativo, la materialización del riesgo de crédito derivado de la desaceleración económica muestra signos de comenzar a estabilizarse”.
Para lo que resta de 2009, la autoridad monetaria espera que el sistema financiero mantenga sus niveles de solvencia, cimentada en el devengamiento de ganancias provenientes de la intermediación financiera con el sector privado.
©iProfesional.com
12/10/2009
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