
Aseguran que el proyecto de Presupuesto que se envió al Congreso prevé el manejo discrecional de fondos para obra pública y compra de aviones.
Hace más de diez días, el Gobierno envió el proyecto de ley de Presupuesto 2010 al Congreso para su tratamiento.
De acuerdo con las proyecciones realizadas por el Palacio de Hacienda, el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) que se espera para el año que viene es de cerca del 3 por ciento.
Por otra parte, las estimaciones respecto de la inflación son del orden del 7% y se espera que el dólar se ubique en un valor cercano a los 3,95 pesos.
En general, la composición económica del gasto 2010 se distribuirá en prestaciones de la seguridad social, en un 35%; transferencias corrientes, 25%; gastos de consumo, 16%; gastos de capital, 14%; y rentas de la propiedad, 10 por ciento.
Asimismo, en el proyecto el Gobierno se compromete a "seguir avanzando en el proceso de regularización de los pagos de la deuda pendiente de reestructuración, tanto aquella no ingresada al Canje del año 2005 como las mantenidas con Organismos de Créditos Bilaterales y acreedores privados".
Sin embargo, según destaca el diario La Nación en su edición de hoy, camuflado entre su articulado, para que pase lo más inadvertido posible, el proyecto lleva consigo el plan que seguramente servirá de sustento para el plan regreso de Néstor Kirchner.
Si el presupuesto se aprueba tal como está hoy, es decir, si los diputados y senadores no tratan en particular el articulado y levantan la mano para la aceptar la norma a libro cerrado, pues habrán aprobado una combinación de artículos que le dan la posibilidad al Gobierno de emitir deuda por alrededor de 9.200 millones de pesos, para un plan de obras que por ahora es una incógnita y que para colmo, no se computarán como gasto sino como inversión financiera.
Esto permitirá mostrar un superávit que en verdad, nunca existirá.
"En este contexto de mayor restricción fiscal, el gobierno recurre a un mecanismo inusual para financiar obras públicas, que permitiría no registrar un aumento del gasto y en consecuencia no tendría impacto en el resultado primario y el resultado financiero", dijo al matutino Gerardo Uña, investigador principal de la Fundación Siena.
Cómo funciona el esquema
Mediante el artículo 17 del proyecto, se faculta al Poder Ejecutivo para crear, a solicitud del Ministerio de Planificación Federal, un programa de inversiones prioritarias.
Se establece allí que los gastos de este programa se consideran un activo financiero y serán tratados presupuestariamente como adelantos a proveedores y contratistas hasta su finalización. Esto implica que no se presupuestan como gastos de capital y, por lo tanto, no incrementan el nivel de gasto.
Esto se complementa con el artículo 44, que autoriza al Poder Ejecutivo a realizar operaciones de crédito público adicionales hasta un monto máximo de 4500 millones de pesos, más la suma de 1200 millones de dólares, aproximadamente $4620 millones, si se toma el tipo de cambio actual. Tendrá para entretenerse el ministro Julio De Vido, con algo más de 9000 millones de pesos que sólo se dispararán si él los reclama.
De acuerdo con un análisis realizado por la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), "una consecuencia de este procedimiento es que los gastos que se realicen en virtud de él no son computados como gasto público y, por tanto, su subestimación distorsiona el resultado financiero del ejercicio".
En diálogo con La Nación, Uña dijo que la inclusión de estos artículos impacta en dos dimensiones muy relevantes del presupuesto público: "En primer lugar, se subestima el nivel de gasto público y en consecuencia el resultado primario y financiero. Por ejemplo, entre las inversiones se menciona la compra de aviones Embraer y Airbus, que si bien no se explicita, serian destinados a Aerolíneas Argentinas. Para estas inversiones se autoriza la utilización del 90% del monto global autorizado en dólares, aproximadamente $4200 millones. Si sólo esta operación se perfeccionara totalmente en el año 2010 y se imputara correctamente como gasto de capital, el resultado primario disminuiría un 15%, alcanzando el 1,84% del PBI y el resultado financiero presentaría un déficit de 0,3% del PBI".
Por último, para el diputado Claudio Lozano, el problema está en que se han sobredimensionado los ingresos. "El proyecto incluye una previsión de recursos que está por encima de la que se va alcanzar y un gasto por debajo de lo que es esperable. Por lo tanto, el cierre del ejercicio 2010 parece mucho mas comprometido que el de este año. En lugar de los casi $ 50.000 millones expuestos como brecha a financiar esta puede ser entre $ 60.000 millones y $ 75.000 millones", resumió.
Fuente: Infobaeprofesional.com
27/09/2009
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