Los protagonistas del conflicto que marcó el pulso de 2008 aseguran que la situación del sector sigue siendo crítica. Además del reclamo por las retenciones, cuestionan el intervencionismo oficial, la falta de estímulo a las economías regionales y la ausencia de un política de mediano y largo plazo que dé previsibilidad a la inversión. La relación con el Gobierno: estancada. Claro, no es el único. Los representantes del campo también demandan previsibilidad para las inversiones, políticas de estímulo para la siembra de trigo y maíz, compensaciones que lleguen en tiempo y forma a los productores de las zonas alejadas de los puertos y un plan de ayuda a las economías regionales.
“Necesitamos una baja sustancial de las retenciones en trigo, maíz, sorgo y girasol para que haya una diversificación de la producción, no una ‘sojización’, para que ese tipo de producción pueda ser rentable y, sobre todo, transparencia de mercado en trigo y maíz”, apunta Berdini.
Buzzi pide “la reducción y eliminación de las retenciones en todos los rubros de manera segmentada. Retenciones cero para los productores chicos a partir de la semana que viene”, dramatiza.
“Las retenciones tienen que bajar, tienen que ir a cero en todos los productos y en la soja deben ir a un cronograma de rebaja porque hoy la rentabilidad está muy complicada”, sostiene Llambías. Y cita el caso hipotético de un productor de soja, propietario de la tierra que, según cuenta, sacando el rinde promedio de 3100 kilos, se queda hoy con u$s 87 por hectárea, mientras el Gobierno se lleva u$s 700. La angurria por parte del Gobierno es exagerada”, cuestiona.
Miguens, por su lado, pone el eje en las necesidades de las provincias. “Hay jurisdicciones enteras que dependen de las economías regionales a las que les prometieron que iban a sacarle retenciones y seguimos esperando”, dice, y se lamenta: “Ya después de tanta espera, uno pierde la esperanza y ve que no hay ánimo en las autoridades actuales de tener una actitud de por los menos sentarse a dialogar”.
“En los temas profundos no se ha avanzado en nada”, refuerza Berdini, mientras que el presidente de CRA asegura que a esta altura “está claro que el matrimonio Kirchner no tiene voluntad de cambiar las políticas equivocadas que ha tenido hasta ahora”.
Sin embargo, Llambías deposita sus expectativas en el Congreso. “Yo creo que más allá de las trampas y mecanismos perversos que pueda aplicar el oficialismo, el Congreso va a poder conseguir cosas”, se convence.
De hecho, el protagonismo político que el campo consiguió en las elecciones legislativas del año pasado, cuando logró colar once diputados provenientes de las filas agropecuarias, es un activo que los cuatro dirigentes coinciden en resaltar.
Miguens lo sintetiza así: “el campo había dejado un espacio vacío que era necesario llenar. Eso fue lo positivo que dejó este conflicto tan largo, igual que el gran acompañamiento del hombre de la ciudad que entendió mejor al campo. Ya no se escuchan descalificaciones como ‘oligarcas, terratenientes, egoístas’ como las que solían achacarnos”, recuerda.
Buzzi y Berdini también celebran la llegada al Parlamento de los agrodiputados, aunque sostienen que ese avance “aún no está dando sus frutos”. “Hay dificultad para lograr consensuar instrumentos de solución y un estancamiento de las leyes que se esperan del Congreso”, dice el titular de FAA. Entre ellas, es obvio, figura la baja de las retenciones.
El desafío de seguir unidos
A modo de síntesis, los ruralistas destacan, además, la creación de la Mesa de Enlace como uno de los saldos positivos que arrojó el penoso conflicto del agro. Aunque Miguens ya no integra esa comisión (su lugar lo ocupa el actual presidente de la SRA, Hugo Biolcati), admite que ahora el verdadero desafío “es seguir unidos”.
Pero las internas, claro, siempre afloran. Buzzi reconoce que la Mesa fue un instrumento eficaz para oponerse a la “confiscación de la 125”, pero hoy tiene problemas para articular consensos. “O la Mesa acepta toda la diversidad del campo argentino o estamos en dificultades para ponernos de acuerdo”, advierte.
De ello dependerá, en gran medida, la suerte del sector.
Biolcati, muy crítico con el Gobierno
En el marco de la apertura de la 124° Exposición de Ganadería, Agricultura e Industria de la Sociedad Rural Argentina, el presidente de la entidad, Hugo Biolcati, afirma que el campo “está peor” que en 2008, durante la pelea por la 125.
"Si tomamos como referencia la Rural de hace dos años, la situación es mucho peor. Cuando se derogaron las retenciones móviles tuvimos un triunfo, pero no logramos cambiar la actitud del Gobierno y sigue habiendo políticas con un fuerte sesgo anticampo. Este hecho, sumado a la sequía de 2009, fueron factores muy perjudiciales para la producción", sostiene Biolcati. El titular de la SRA se queja por la indiferencia oficial hacia los reclamos del campo y dice que el sector hoy apuesta “al Congreso, porque hay muchos proyectos de ley razonables y de gran interés para nosotros".
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