18 jul 2010

Por la inflación, se verán licuadas parte de las rebajas en Ganancias.

Los últimos cambios limitarán los beneficios esperados: la devolución en cuotas, que llegará hasta febrero de 2011, se encargará de diluirlos.

El Gobierno oficializó la semana pasada la reglamentación de la suba del 20% del piso salarial a partir del cual los trabajadores comienzan a pagar el Impuesto a las Ganacias.

En efecto, a través de las resoluciones 2866 y 2867 emitidas por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el límite para un trabajador soltero pasa a $4.818 dejando atrás $4.015. En tanto, el piso un casado con dos hijos pasa a $6.662,80, un 20% que los $5.554 actuales.

En este contexto, Emilio Cataldo, socio de Impuestos de Deloitte destacó una particularidad y es que no se generan saldos instantáneos a favor de los empleados para devolver lo que ya pagaron.

"A partir de la nueva tabla, se genera un excedente para el empleado que pagó el impuesto tal como estaba desde enero de 2010, ya que es retroactivo. El saldo a favor se devuelve descontándolo de las futuras retenciones", destacó en diálogo con La Nación.

De este modo, si a fin de año todavía no se compensó, el saldo se liquida en febrero de 2011. Esto afectará a quienes pagaban Ganancias pero dejaron de hacerlo con la normativa.

De este modo, la retroactividad logra que el Gobierno le gane a la inflación.

Julián de Diego, director del estudio de abogados de Diego y Asociados, destacó al matutino que es engorroso para las empresas reliquidar este impuesto a mitad de año, porque es anual.

Al no haber aumentado el mínimo no imponible en enero se empezó a descontar mes a mes. De este modo, con el cambio, se devolverá de la misma forma y entonces, la inflación actúa y va licuando los saldos.

Para el especialista, el impuesto está retrasado un 40 o 50% si siguiera el curso de los aumentos de salarios y la inflación.

"Desde el punto de vista financiero, el impacto para la empresa es neutro", afirmó Cataldo. Pero otra es la historia si se mira con atención los cambios en los procesos de liquidación de sueldos, que deben ajsutarse en pocos días para adaptarse a la nueva normativa.

Asimismo, Mario Volman, socio de Kaplan, Volman y Asociados, argumentó que “si la suba de las deducciones personales no se la complementa con la actualización total del esquema de alícuotas progresivas, habrá numerosas personas que saltarán de tasa debido a la actualización por inflación de las rentas sufriendo un mayor impacto del impuesto”.

Fuente: Iprofesional.com
18/07/2010

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